Peumayen

Francisco Carevic padre «La calidad se obtiene en los huertos, y nosotros tenemos los propios»

Francisco Caveric, “Jefe”  como lo llaman sus cercanos, lleva 21 años produciendo vinos tintos en la comuna de Panquehue, Valle del Aconcagua. Junto a sus hijos Francisco y Erica han dado vida a la Viña Peumayen, “lugar soñado”  en mapudungún; y que ciertamente le hace honor a su nombre.

Caminando dentro de la viña y trabajando como lo ha hecho siempre en sus 79 años, Francisco rememora cómo ha sido el trabajo en Peumayen. De profesión Ingeniero Mecánico, trabajó en una empresa 37 años, en el área industrial. Cuando llevaba 18 años de trabajo, lo transfirieron a la parte agrícola, en donde se dedicó a industrializar procesos en grandes viñas. De esa experiencia, nació Peumayen.

¿De dónde nace la idea de crear esta viña?

“Mi hijo tuvo la idea, teníamos otras plantaciones y queríamos hacer algo más industrial, así que con esa idea comenzamos con un pequeño viñedo familiar en la zona de Panquehue, que es realmente el paraíso para los vinos tintos, el clima es excepcional para las uvas, sobre todo las tintas”.

¿Cómo es su proceso y por qué se centran en la producción familiar?

“Nosotros somos pequeños y siempre quisimos darle un carácter familiar porque del trabajo participan mis dos hijos, aunque tenemos 3 personas más, mantenemos el trabajo casi 100% exclusivamente en familia.

Nuestro proceso es cuidadoso y tradicional, las uvas que utilizamos para la elaboración del vino son de nuestro viñedo, nuestra tierra y medio ambiente ¡los cuidamos! No compramos uvas, sino que las clasificamos y desde ahí nos dedicamos a crear vinos de acuerdo a sus distintas calidades”.

Francisco camina por la viña, abre las llaves de riego, saluda a algunos trabajadores y comenta que la mayor parte del trabajo se la lleva la familia. Además, recalca que “Si estás tomando una botella de Peumayen Carmenere, quiere decir que la uva es Carmenere y la raíz también”.

Explica que en otros países y producto de la filoxera (insecto de origen americano que se alimenta de las raíces y las hojas de la vid), muchas viñas utilizan portainjertos, por lo que muchas veces la cepa de la uva no es necesariamente la de la planta de vid.

Nosotros nos apegamos a la producción tradicional, hacemos los vinos que en Europa se producían puros en los años 1800”.

¿Qué beneficios tiene su forma de producción?

“Los vinos son de una calidad excelente en la escala internacional, lo cual es  avalado por el catador James Suckling. Ya dejamos la etapa de “muy buen vino”. La otra categoría sería llegar a ser “vinos extraordinarios”, pero la verdad es que no nos interesa llegar a ese nivel, ya que ese tipo de botellas cuestan cerca de los 100 mil pesos, y realmente ese no es nuestro sello.

Lo que nos interesa como Peumayen es que nuestros vinos sean accesibles a todos, queremos una botella que se sepa es artesanal, que las uvas son cosechadas a mano y que, por sobre todo, cuidamos el medioambiente”.

¿Por qué cree que su vino es catalogado de esta manera?

“Nosotros producimos un vino de esta calidad primero por el microclima, especialmente en las variedades Syrah y Carmenere. Además, el manejo de riego que tenemos es diferente, el cual se basa en que una planta dispone de 1 gotero, lo cual crea un bulbo, el cual trabajamos con hidroponía abierta, lo cual cuida el agua y agrupa los nutrientes, dando la opción de atacar cualquier problema de suelo.

Por otro lado, nuestra viña no utiliza portainjertos, sino que utilizamos el sistema tradicional, manteniendo la línea histórica de sacar uva de sus propias raíces. Las raíces son de la variedad. Nuestro Carmenere, en definitiva, es de raíces de Carmenere”.

¿Cuáles son sus siguientes pasos?

“Ahora estamos atacando fuertemente la parte comercial. La verdad es que estamos haciendo varios esfuerzos, nos hemos propuesto vender de manera directa a los consumidores finales, ya que creemos que así el mensaje no se pierde. Trabajamos para entregar una experiencia completa. La calidad se obtiene en los huertos, y nosotros tenemos los propios.

Estamos exportando además a China y a Europa, pero producto de la pandemia hemos tenido que parar un poco con ese proceso. Pero de todas maneras,ya sea en el comercio nacional o en el exterior, siempre nuestro objetivo último es  que se valore el trabajo artesanal”.

Por María José Pavez.