Son muchos los secretos para lograr una cosecha de uvas de calidad excelente para hacer el vino, y en la Viña Peumayen lo saben bien. Luego de 20 años de trayectoría en la industria vitivinícola, y produciendo su propia materia prima, el viñedo familiar del Valle del Aconcagua tiene las claves para mantener la calidad y el sabor único de su cosecha distintiva.
En el ámbito vinícola, el clima es una de las claves para que la calidad del vino se diferencie, pero hay muchos puntos para tener en cuenta, ya que los factores meteorológicos son muy importantes. Primero, cabe recordar que cada una de las cosechas produce un vino único, con un estilo particular, es decir, los vinos de cosechas diferentes tienen sabores diversos.
De esta manera, la uva es altamente sensible a los cambios climáticos. Esto se debe en parte al proceso de maduración, el cual lleva de 1 a 2 meses, pero además a la importancia del sabor y la textura que alcance cada grano. Si el clima es frío, por ejemplo, los racimos no pueden madurar bien, y en consecuencia, su sabor será débil.
Por otra parte, si la parra recibe el calor y la luz del sol de manera adecuada, la uva concentrará su sabor, se hará más sabrosa y, de esta manera, logrará un sabor único.
La fuerza viene del sol
La parte más importante del proceso de maduración de la uva es la exposición a los rayos solares, y la cantidad de frutos por parra. Como la Viña Peumayen se destaca por tener sus viñedos propios, puede controlar aún más la calidad del vino, obteniendo botellas sabrosas, que recalcan los toques frutales.
¿Cómo se logra? Por un lado, las parras se descargan, es decir, no se dejan todos los racimos de uvas que salen en las matas, porque sino el sabor no se concentraría y los granos se tornarán insípidos.
Asimismo, el clima privilegiado del Valle del Aconcagua, específicamente la comuna de Panquehue, entregan a la vid el calor suficiente para que la uva pueda potenciar sus azúcares, pigmentos y taninos. Además, las escasas lluvias evitan que baje la concentración de glucosa, y en consecuencia, su grado alcohólico.
Finalmente, un proceso de trabajo dedicado a las parras, la preocupación por cada racimo, y el trabajo de poda de las uvas, son clave y sin duda un agente diferenciador a la hora de elegir un buen vino. Así, si bien cada botella es única de acuerdo a las condiciones climáticas, de lluvia y de riego, en Peumayen se puede asegurar una cosa: la calidad es el factor común de sus vinos.
Por María José Pavez