Y llegó. Aquel mes que muchos esperan todo el año, esa fecha en que todos nos volvemos patriotas y queremos bailar cueca. Las Fiestas Patrias unen a todos quienes se sienten chilenos, que quieren descansar un par de días junto a familia y amigos y recordar todas las tradiciones de nuestro país. Y sin duda que hay protagonista indiscutido: el vino.
El dieciocho de septiembre se prepara, y con tiempo. Las familias se reúnen, las cuecas suenan de fondo y pareciera que todo se prepara a la parrilla, salen a relucir las espuelas, el volantín y las sopaipillas. Dentro de todas las fiestas, el brebaje milenario toma un rol protagónico, porque si hay algo que se puede asegurar, es que en cada mesa chilena, hay una botella de vino el 18 de septiembre.
Esta tradición vitivinícola no es azar, y es que Chile, solo durante el año 2021, alcanzó una exportación de 908,8 millones de litros por un total de USD 2.037,3 millones, posicionándose dentro del top 5 mundial de países exportadores. Asimismo, la producción va en aumento, y de acuerdo al Servicio Agrícola Ganadero, “la producción total de vinos a granel tuvo un alza de 29,9% en 2021”.
Lo mismo pasa con el consumo de vino, que se lleva el primer lugar sin dudas en fiestas patrias, ya que gracias a que la comida típica chilena marida muy bien con las diferentes cepas nacionales; su consumo aumenta en un 32% en septiembre.
Peumayen en septiembre
Debido a su privilegiada ubicación en el Valle del Aconcagua, Peumayen ofrece gran variedad de cepas y sabores y sumado a su producción propia y artesanal, las botellas que más destacan son los Cabernet Sauvignon Syrah y el Carmenere, así lo señala Eugenio García, destacado sommelier nacional.
“Chile constituye un verdadero paraíso vitivinícola, su formidable extensión territorial con influencia de clima mediterráneo, permite dotar a los vinos de cada región una personalidad única. Y es en esta condición, que el valle de Aconcagua destaca por ofrecer vinos de enorme calidad. Además, es posible encontrar suelos de distintas características que favorecen el desarrollo de variedades finas como Cabernet Sauvignon, Syrah y Carmenere. Finalmente hay que sumar la vocación de las bodegas del valle por producir vinos de excelencia”, señala García.
El 18 ya se siente en el aire, los banderines tricolores flamean en todos los locales comerciales, el ambiente se impregna de olor de buen asado y sin duda que la mayoría de los chilenos ya han bailado un pie de cueca. Así, solo queda prepararse, comprar una rica botella y celebrar la patria como se debe… ¡Con vino!